Logro de los ODM exige enfoque basado en la innovación
David Dickson

Un compromiso para la innovación orientada al desarrollo debería ser prioridad en la agenda de la próxima cumbre de los ODM en Nueva York.

Los líderes mundiales se reunirán en Nueva York a fin de mes para discutir el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Las metas consisten en un paquete relativamente ambicioso de objetivos, -desde la reducción de la mortalidad infantil hasta el aumento de los niveles de la educación primaria, - que fueron propuestos a mediados de la década del noventa.

Se espera que en la reunión en Nueva York se escuche que, desde la Cumbre del Milenio de la ONU en 2000, se ha hecho un progreso sustancial para alcanzar los ODM en la fecha prevista en 2015. Por ejemplo, la proporción de la población mundial que vive en la extrema pobreza ha bajado de 40 a 25 por ciento en los últimos 15 años.

En una reunión de países donantes realizada la semana pasada en Accra, Ghana, se anunció un progreso sustancial en la coordinación de sus programas de cooperación, y un mayor control sobre el dinero de ayuda a los países que lo reciben.

Pero se necesita hacer mucho más para reducir sustancialmente la pobreza global. Incluso si disminuye la proporción de personas que viven en la pobreza, el aumento general de población hace que la cantidad total permanezca en más de mil millones. Como señala sin rodeos una declaración emitida en la reunión en Accra, “el ritmo del progreso es demasiado lento”.

Abrir y cerrar brechas

En parte, lo anterior se explica porque los países desarrollados aún son reticentes a aumentar su presupuesto de ayuda a niveles necesarios para alcanzar los ODM. La mayoría de los países donantes todavía está lejos del objetivo de la ONU del 0,70 por ciento de su PIB, y no ha hecho realidad sus promesas de aumentar la ayuda.

Un informe publicado por un grupo de la ONU la semana pasada (4 de setiembre) destaca otras razones para el lento progreso. Señala que recientemente se han producido movimientos positivos en algunas áreas, como la disminución de la brecha digital a través del sector de la telefonía móvil. Casi todos los países africanos ahora tienen más usuarios de teléfonos celulares que de líneas fijas. Sólo en 2006, alrededor de 65 millones de personas registraron un celular, lo que equivale a que 22 por ciento de los africanos tiene un aparato de
ese tipo.

Pero el informe también dice que aún se mantiene una gran brecha en la mejora de acceso a las tecnologías necesarias para aumentar la productividad, sostener el crecimiento económico y mejorar los servicios en áreas como la salud y la educación.

En particular, destaca que el acceso a las medicinas esenciales en los países en desarrollo se mantiene “lejos de lo adecuado”. Y subraya la necesidad de destinar más dinero a la investigación y desarrollo médico en áreas claves que incluyen la forma farmacéutica para niños y las enfermedades olvidadas.

La importancia de la ciencia

Todo esto indica que los generadores de políticas de asistencia para el desarrollo aún tienen que entender la importancia real de la ciencia, la tecnología y la innovación, no sólo para alcanzar los ODM individuales sino también para crear plataformas fuertes para que los países en desarrollo puedan construir su propia capacidad para satisfacer sus necesidades económicas y sociales.

Hace casi cuatro años, los autores de un editorial de SciDev.Net escribieron que “se necesita mucho más dinero; urgentemente se requieren nuevas propuestas para la ayuda y el desarrollo”. Esto último, sugieren, debería estar basado en compromisos que ponen a los sistemas de ciencia, tecnología e innovación en el centro de las políticas de ayuda.

De igual modo, otros han insistido en que, sin importar cuán deseables puedan ser los ODM individuales, su énfasis en objetivos a relativamente corto plazo puede distraer la atención de la necesidad de hacer inversiones a plazos más largos, por ejemplo, en la educación superior o la capacidad de investigación.

Aún sin ese tipo de inversión, -sumado a políticas como los regímenes de apropiación de patentes para asegurar que el fruto de la investigación sea absorbido efectivamente en la economía-, es poco probable que los países en desarrollo alcancen un desarrollo y un crecimiento social genuinamente sustentable.

Las oportunidades golpean a la puerta

Uno de los temas clave es promover la importancia de la ciencia, la tecnología y la innovación a través de las agencias de desarrollo y de países en desarrollo. Esto debe ser conducido de una manera acorde con las necesidades y condiciones de esos países.

El informe de la ONU también subraya la necesidad de que las reglas internacionales de patentes sean más flexibles para acelerar la difusión de la tecnología para el desarrollo en los países más pobres. Igualmente importante es la mayor difusión de prácticas diferenciales de precios para hacer que las tecnologías sean más accesibles para todos.

Y, quizás lo más importante, la comunidad internacional debe comprometerse a incluir la ciencia y la innovación en el corazón de las políticas de desarrollo, incluyendo las estrategias a largo plazo para lograr los ODM. Muy a menudo, éstas permanecen al margen en el pensamiento internacional de desarrollo.

Aún así, los países, de manera individual, cada vez comprenden más el mensaje. Sudáfrica y, más recientemente Rwanda, lideran el camino para promover los sistemas de innovación como un factor clave para el desarrollo sustentable. E Irak acaba de pedir a la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD, por su sigla en inglés) que lo ayude a ir en la misma dirección.

La Cumbre de Nueva York a fin de mes es una oportunidad ideal para que la comunidad internacional muestre su compromiso con esta forma de pensar como el modo de salir de la pobreza.

David Dickson
Director, SciDev.Net
Noticia septiembre de 2008
Fuente:  http://www.pobrezacero.org/objetivos/index.php